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“Queridos amigos, ahora sé que la vida no tiene precio
y lo mejor que hay que hacer durante toda la vida
es hacer el bien a otros”.
Dr. Ronald Reivellard Presidente de la Filial de Haití
Iniciando el año
me propuse escribir unas palabras, tratando de comunicar
lo que pienso es y significa una asociación
pediátrica de nivel regional como ALAPE.
Teniendo listo un primer borrador en mi mente, sucedió
el desastre natural de Haití que por razones
no tan fáciles de entender, amplifica exponencialmente
la tragedia diaria que significa sobrevivir para
la inmensa mayoría de sus niños y,
en compañía del actual CD, tuvimos
que centrarnos en planear unas acciones ordenadas
y eficientes, para ayudar a paliar en algo los efectos
de la catástrofe.
Con
el paso de los días hemos coordinado algunas
tareas con las directivas de la International Pediatric
Association-IPA y con el apoyo del Dr. José
Brea, Presidente de la filial de República
Dominicana y miembro de nuestro actual CD, logramos
la comunicación con los pediatras representantes
de nuestra filial de Haití, para intermediar
con la ayuda adicional de colegas que se han sumado
a esta causa, algunos aportes iniciales de la AAP,
de la misma IPA y proponer colaboraciones puntuales
en varios de nuestros países. (alguno de
los mensajes pueden verse en esta misma web.)
Es así como, haciendo a una lado las humanas
debilidades que tientan a nuestras asociaciones,
que con alguna frecuencia se enfrascan en luchas
intestinas por el poder y por medrar de sus dignidades,
se puede evidenciar que paradójicamente lo
que hace fuerte a una organización regional
como ALAPE, es que nos necesitamos
mutuamente y, algo muy simple, que nuestra razón
de ser es elemental: SOMOS MÁS EFECTIVOS
JUNTOS QUE SEPARADOS.
Pienso, ahora, que una vez más solo el dolor
y la tragedia, en este caso la que creemos ajena,
nos permite ver la necesidad que tenemos de trabajar
juntos y cambiar nuestra realidad. Los pediatras
de Latinoamérica, quienes hemos alcanzado
grados de formación profesional excepcionales
en la región, estamos más obligados
a esto que la gran mayoría de nuestra población.
ALAPE, por esto, no tienes más
sentido que estar dedicada a trabajar sin descanso
por fortalecerse como asociación para mejorar
las condiciones de salud y bienestar de la población
infantil de la región. Ese es mi compromiso
y el del actual Consejo Directivo.
Termino resaltando de nuevo las palabras que encabezan
esta nota y que finalizaban el primer correo que
recibimos de nuestro colega Ronald Reivellard, presidente
de la Sociedad Haitiana de Pediatría:
“Queridos amigos, ahora sé que
la vida no tiene precio y la mejor que hay que hacer
durante toda la vida es hacer el bien a otros”.
Pienso que el compromiso a largo plazo, definitivo
y cierto con los niños y la población
de Haití, y por extensión de la región,
especialmente la más desprotegida, es que
cada uno de nosotros haga suyas estas palabras,
y personalmente o en su ámbito institucional,
en su trabajo o desde las asociaciones nacionales,
como en su participación en ALAPE, promueva
acciones acordes con esta responsabilidad.
Hernando A. Villamizar Gómez,
MD
Presidente
Asociación Latinoamericana de Pediatría-ALAPE
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