Escribir la Historia de la pediatría de México es una tarea a la que se dedicaron un numeroso grupo de eminentes médicos pediatras mexicanos. El resultado de este esfuerzo es la presente obra, que pretende, como dice el doctor Silvestre Frenk, “infundir en el practicante y en el estudiante de la ciencia del cuidado de los niños, una visión del origen y del devenir de su cotidiano quehacer”. Dividida en tres partes - prehispánica, colonial y moderna -, su intención es llegar a todos los lectores.
Si bien la medicina de nuestros antepasados indígenas
nació con base de empirismo, utilizando la herbolaria y
la magia, junto con los sentimientos de amor – en este
caso, en especial, hacia los niños, a quienes llamaron
“piedras preciosas” y “plumas de oro” -, lograron
desarrollar, como vemos en esta obra, un verdadero
arte médico que les valió opiniones muy favorables de
los españoles respecto de la habilidad y eficiencia de
los médicos aztecas. |
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En la Colonia se iniciaron las primeras obras hospitalarias, dirigidas por los frailes, pues las epidemias traídas por los conquistadores diezmaron a la población, sobre todo la infantil de origen indígena.
Esta situación empezó a mejorar durante el México independiente, época en que se empiezan a emprender acciones a favor exclusivamente de los niños. No obstante, el verdadero movimiento pediátrico en nuestro país se inicia en la primera mitad del siglo XX, cuando se inaugura la especialidad médica de la pediatría y se construyen los primeros hospitales para niños, hasta la conformación de los modernos institutos dedicados al cuidado de la niñez y las actuales Academia Mexicana de Pediatría y Sociedad Mexicana de Pediatría. |